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Fei

Fei es una de las provincias septentrionales del imperio, consagrada a la tortuga negra. Está compuesta por dos biomas que contrastan notoriamente con el resto del territorio. 

Geografía, flora y fauna

Desierto

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El vasto desierto de Fenghuo se extiende al sur de la provincia, rodeado por la cordillera Tiefeng y las montañas verdes, las cuales fungen como barrera natural con el resto de las regiones.

 

El desierto se caracteriza por poseer climas extremos, oscilando sus temperaturas entre los 40° durante el día y los -40° a la caída de la noche. El viento arrastra la arena abrasadora y las tormentas son relativamente frecuentes, haciendo que el paisaje cambie constantemente, pues sus dunas de arena dorada se mueven a lo largo de su extensión como si estuviesen vivas y quisieran confundir a los viajeros extraviados con sus caprichos. 

 

La fauna la componen un amplio abanico de reptiles, aves de presa, insectos y pequeños roedores. La vegetación es escasa en tan árido clima, así como las precipitaciones. Dos ríos importantes recorren su extensión, pero mientras que el primero, el río Yīnghé, es estacional y su caudal únicamente fluye con las lluvias; el río Huoliú desciende desde las montañas hasta perderse en el desierto, sin llegar a desembocar en el mar del norte. Dicen que esto es debido a una obstrucción en las líneas ley, o a la escasez de las mismas fluyendo en el territorio, pero hay eruditos que rumorean que bajo el desierto hay condensaciones de agua pura.

 

Pese a estas condiciones, el desierto de Fenghuo es rico en recursos minerales y también cobija diferentes rutas comerciales esenciales para el desarrollo del imperio.​

La leyenda de la cueva de los ecos

 

Dicen que la cordillera Tiefeng se formó cuando, por designio de los dioses, un enorme meteoro cayó sobre lo que hoy en día es el desierto, para castigar la arrogancia de los mortales. Los vestigios y tesoros de una civilización poderosa y opulenta permanecen enterrados bajo la arena, hasta los cuales solo se puede acceder a través de unos intrincados pasadizos, ocultos en una cueva que se esconde entre los recovecos de Tiefeng. Pero se recomienda cautela, pues una bestia ancestral evita que nadie pueda adentrarse.

 

No obstante otras leyendas difieren y afirman algo muy diferente: esos tesoros no pertenecen a ninguna ciudad perdida, sino al inframundo. Un grupo de guerreros extraviados habrían encontrado una entrada directa hacia aquel lugar, tras haberse refugiado en las cuevas para huir de una inclemente tormenta de arena. La “boca del infierno” se hallaba en las profundidades de la maraña de conductos, y de alguna manera hallaron asombrosos tesoros pertenecientes a los demonios. Movidos por la codicia, cargaron más de lo que podían abarcar, más para su desgracia, nunca hallaron la salida. También hay quienes dicen que un fuzanglong los atrapó para impedir que se llevaran lo robado. 

 

Lo único en lo que coinciden ambas historias parece ser el hecho de que el eco de los gritos aún retumba en la cueva, y que un dragón custodia aquellos tesoros.

Estepa

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Por otro lado, al norte de Fei encontramos las amplias estepas, extensiones de hierba que se pierden en el horizonte. La vida es dura, pues a pesar de no ser un entorno tan inclemente como el desierto, las temperaturas se mueven entre dos extremos. Eso ha condicionado a que la vegetación sea resistente y baja, capaz de resistir a las temperaturas y la escasez de nutrientes del terreno. También destacan arbustos de raíces profundas, capaces de obtener agua desde lo más hondo de la tierra.

 

Apenas hay ríos, a excepción del anteriormente mencionado Yīnghé, que recorre desde el desierto hasta las estepas, o el río Yùhé, cuyo caudal es constante y brinda algo de alivio a lo largo del territorio árido.

 

Al igual que en el desierto, la agricultura resulta poco viable pues el suelo no presenta las mejores condiciones de cultivo, obligando a vivir de una ganadería nómada y el comercio.

 

Con respecto a la fauna, los animales debieron adaptarse a las condiciones climáticas, por lo que los mamíferos grandes poseen resistentes piernas para recorrer largos tramos en pos de agua y alimento. 

 

Además de manadas de diversas variantes de antílopes, destacan los caballos. 

 

La raza de caballos Tieyu es natural de las estepas de Fei. Se trata de purasangres robustos y resistentes, tan aptos para el transporte como para monturas de guerra, y es gracias a estos que las distintas tribus nómadas han prosperado notoriamente.

 

También destacan mamíferos pequeños, aves y reptiles como parte de la fauna local, más pese a sus similitudes son sus hermanos del desierto, estos son más versátiles.

 

Muchas rutas comerciales recorren las estepas, siendo una de las más importantes el paso de Lángya, que conecta directamente con Shaanxi.

Cultura

El patrimonio cultural más distintivo de Fei son sus tribus nómadas. Estos clanes errantes, que viven en constante movimiento, son famosos en todo Tenka por sus magníficos corceles. Desde temprana edad, los miembros de las tribus establecen un vínculo profundo con sus caballos, convirtiéndolos en compañeros inseparables.

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Aunque en Fei no existe un culto oficial, la diosa de las bestias es venerada de manera profunda por las tribus nómadas. Sin templos ni rituales establecidos, la espiritualidad de estas comunidades se expresa a través de los líderes espirituales de cada tribu, quienes guían a su pueblo en una conexión íntima con la naturaleza y los animales.

Breve historia

La historia de Fei es, quizás, una de las más turbulentas de todo Tenka. Desde tiempos antiguos, diversas familias y clanes se han disputado el poder, sumiendo a la región en un constante estado de inestabilidad y provocando frecuentes cambios de gobierno.

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Fei se encontraba dividida en dos fuerzas principales: el señor feudal local y las tribus nómadas. Estas últimas, en el pasado, habían ofrecido la resistencia más férrea a la expansión militar de Xia. La alianza entre el reino de Fei y las tribus nómadas, unida a su estrategia defensiva, les había otorgado numerosas victorias. Sin embargo, las astutas y despiadadas tácticas militares del entonces príncipe Tian Hao lograron finalmente doblegar a esta formidable fuerza y anexar la extensa tierra al imperio de jade.

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